
Nada es perfecto. Nadie es perfecto. Ninguna cosa, ninguna institución, ningún equipo de fútbol, ningún hombre. Ni Guardiola, ni Messi, ni Xavi, ni el Barça. La noche europea de hoy ha sido una de las más amargas para el barcelonismo. Tengo que empezar escribiendo mi malestar como culé confeso por el resultado sacado la noche de hoy del San Siro. 1-3 categórico, claro, justo. Por que el Internazionale ha hecho bien los deberes, y el Barça no ha sabido encontrar la forma de hacerlos como siempre: excelentes. Creo que es como cuando uno ha estado acostumbrado en la escuela o universidad a sacar siempre las mejores calificaciones, pero como todo en la vida, somos de carne y hueso, y podemos fallar. Ahí nos sentimos mal, nos preguntamos si nos faltó estudiar o qué necesitaba para hacer mejor el trabajo. Creo que así me siento ahora y muchos barcelonistas más (incluidos DT y jugadores) también.
Mourinho es un estudioso del fútbol, maestro de la táctica. Hoy su planteamiento fue el mejor para frenar el juego fluido del que hace gala el equipo catalán, juegue donde fuere. En gran parte del encuentro fueron los españoles los que manejaron el balón, pero con poca efectividad. Impresionante era ver el derroche físico de los interistas por recuperar el balón, atosigar al rival, no dejarlo pensar. Producto de aquello el Barça no hacía muchos pases correctos, perdió más de costumbre el esférico, su mejor herramienta. La conexión Xavi – Messi fue interrumpida denodadamente por mediocampistas y defensas negroazzurri. Ni la Pulga supo encontrar la forma de desmarcarse, ni Pep supo hacer los cambios tácticos adecuados para que su engranaje, su idea, su estilo, diese los frutos necesarios. En el duelo de DTs, el de Santpedor no estuvo en su mejor noche, al igual que su equipo. Pero lo rescatable de la noche es ver como Barcelona nunca renuncia a su estilo, a su identidad, a aquello por lo que es admirado en el mundo del fútbol. Si va a perder, que sea haciendo lo que ellos saben: darle fluidez al esférico, tocar, tocar, tocar…
El camino hacia el Bernabéu se ha puesto escabroso pero faltan aún 90 minutos, la historia no está decidida. Si bien es cierto que 2 goles de desventaja pueden ser suficientes, no parecen demasiado difíciles de remontar. Es la primera vez en la era Guardiola que el FC Barcelona pierde por tal diferencia en el marcador. La esperanza para los que nos identificamos con el fútbol del Barça es que el equipo tiene los recursos para llegar una vez más a la final del 22 de mayo.

