Reclamar por algo que se considera injusto es normal, hasta saludable para los entes democráticos tales como los organismos deportivos. Pero hacer del reclamo una forma de vida ya cansa, fastidia. Eso es lo que pasa con Liga de Quito, que debería cambiar su nombre a Liga de Reclamos, porque, sin faltar a la verdad, para todo que pasa en su contra tienen un pero.
Desde que me acuerdo tanto los dirigentes (los Paz y Fernando Torres, sobretodo este último) como los jugadores y entrenadores que han pasado por la insitución capitalina (Oblitas, Fossatti, Bauza, etc) siempre han tenido una respuesta, o más bien, una observación pasada de tono para todo. La última de este fin de semana que pasó: lo referente a la expulsión de Claudio Bieler. Dice la gente de Liga que Bieler no insultó al árbitro. Además alegan que el juez central estaba muy lejos para poder escucharlo y que el cuarto árbitro fue el que “escuchó” los epítetos lanzados por el argentino.
Lo reprochable en contra de la gente de la “U” es que se dude del honor de las personas. Decir que el juez suplente hizo expulsar a Bieler por ser hijo de Duffer Altman, preparador físico del D. Quito equipo al cual Liga debe enfrentar la próxima fecha y con el que pelean un lugar para la final del campeonato, es hilar muy fino. Con eso, sin decirlo, están expresando que Altman jr. es un ladrón. ¿Son los árbitros eso?
Es cierto que la capacidad de ciertos colegiados ecuatorianos deja mucho que desear debido a sus continuos errores, se equivocan groseramente más de una vez en un mismo partido. Pero que lo hagan porque se venden o sean mala fe, no lo creo. Razón tiene el gremio arbitral en lanzar su voz de protesta ante calificativos como los que la gente de Liga les quiere imputar.
Liga es, sino, el mejor equipo ecuatoriano en la actualidad, de eso nadie tiene duda. Pero así como son buenos jugando, son número uno para reclamar por todo. Basta ya de decir que hay cosas raras, que los árbitros están en su contra. Partidos como con Macará se empataron más por falta de juego albo que por errores arbitrales. Los árbitros no hacen los goles. Si Liga hubiera puesto a sus mejores jugadores tan sólo el primer tiempo, ni estuvieran quejándose.
Por cierto, a Patricio Díaz y Juan Leo Reyes se les notaba a leguas su parcialidad en la transmisión de Canal Uno. Toda acción del árbitro estaba mal, y así lo que transmitían era más su sentimiento que objetividad. Si en Guayaquil hay periohinchas barcelonistas y emelecistas, en Quito también hay algunos cuantos ligados.



1 comentario
Alejo says:
nov 11, 2009
Ve quien habla…si los amarillentos son los reyes del lloro. Además, lo de Alman se llama CONFLICTO DE INTERESES, por si no lo sabías. El tipo nunca debió haber estado en ese partido ni en el del Quito, si se lo designaba ahí.