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La Selección Ecuatoriana de Fútbol se comió un sequito de gallina, que le da energías para sobrevivir a las pocas opciones que tiene de clasificar. Fue un seco con poca sazón, para enfermos y por sonda, porque Ecuador está en coma y conectado a respirador artificial, pero aún con vida. Como lo manifesté luego del partido de Paraguay, la Tricolor no me inspira confianza. Puede ser que hoy le hayamos ganado a Perú, pero ¿qué es Perú? Es el último de Sudamérica, en Quito los goleamos, y si no le ganábamos, no le ganamos a nadie. Ojo, no estoy diciendo que la victoria no sea merecida, pero no es nada excepcional. Seamos cautos y realistas.

La alineación y estrategia implantada por Vizuete fue la correcta. Reemplazó a los ausentes con lo que tenía y en líneas generales lo hicieron bien. Lo positivo, las ganas y el orden táctico. El mejor del partido: Christian Noboa. Quitó, marcó, apoyó tanto en defensa como en ataque, puso el centro para el segundo gol de Carlos Tenorio. Actuó en la posición que mejor sabe, de mediocentro con llegada. Yo no lo sacaría para el partido con Argentina, pero hay que ver si en la altura mantiene el mismo dinamismo.

Otros jugadores que lo hicieron bien fueron El Demoledor y Jefferson Montero. El atacante esmeraldeño le devolvió la cuota de efectividad que le hacía falta a la vanguardia amarilla. Y al joven volante, flamante contratación del Villarreal, no le temblaron las piernas al actuar de titular con la selección mayor. Anotó el primer gol ecuatoriano en una jugada que inició robando el balón en medio campo peruano y que él mismo definió luego del pase de Tenorio.

El gol de Perú, para mi, es de Elizaga. Conversando con mi papá y un primo que se inicia como arquero, el argentino nacionalizado se paró mal, muy a su derecha. Le faltó dar un paso antes de volar, por eso no llegó con más fuerza para sacar el buen tiro de Vargas. Algunos coincidirán con este criterio. Habrán opiniones divididas como en el tiro libre de Beckham. Marcelo hizo un partido normal, nada de otro mundo. No fue excepcional como nos lo quisieron vender Carlos V. Morales y Kléber Zambrano. En el mano a mano que le tapó a Vargas, si no lo hacía entonces que se dedique a otra cosa porque el remate fue al cuerpo. Y en la supuesta “falta” de un peruano al interponerse al saque del meta ecuatoriano, es Elizaga el que saca mal porque el peruano estaba de espaldas y no obstaculizaba la jugada a propósito.

La defensa tampoco fue un manojo de virtudes. La “gran actuación” de Fleitas es un invento más de los periodistas antes mencionados – por eso es que Su Majestad Rafico le da duro a las “bestias salvajes”, pero sigamos con el fútbol. Lo que demostró el uruguayo fue garra, orden y don de mando. Pero de ahí a ser un defensa de talla mundial, falta. Al igual que Guagua, que en una jugada le “baja” el balón a un atacante rival. Agradezcamos que los sureños están en horas bajas y que la desesperación los hizo cometer varios errores.

Mis palabras pueden sonar duras, pero la realidad debe ser mayor que la ilusión. Es verdad, soñar es bueno y yo me considero un  soñador, pero basándome en unos cimientos que lo permitan. ¿Tenemos base para soñar? Una vez más, no. Nos queda un partido díficil con Argentina, el que imagino ganaremos más por el bajo nivel de los gauchos y el miedo que le tienen a la altura. De ahí nos toca ganar los dos partidos de visita (ante Colombia y Bolivia), cosa que recién pudimos hacer. Y el último partido de local es ante un rival que o sigue siendo contrincante directo para el cupo de repesca o ya está por encima de nosotros.

Quiero que la selección siga ganando, dejando todo en la cancha, para demostrar amor por el amarillo, azul y rojo que nos cobija, y que aunque muramos en la batalla lo hagamos de pie.

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