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La tarde de hoy se ha vivido uno de esos partidos que perduran en el recuerdo. Tal vez no por la brillantez del juego en sí, mas por las emociones que hizo surgir en muchos de los que somos fanáticos del fútbol.

Una vez más quedan ratificadas dos verdades absolutas: los partidos hay que jugarlos para demostrar quién es superior, y que éstos no terminan hasta que el árbitro dé el pitazo final. Algunos presagiaban que ante la apabullante victoria del Barça en Chamartín pasar al Chelsea de Hiddink no iba a ser tan complicado. Pero los blues han sido de los pocos que se las ha puesto negras a los blaugranas en busca de uno de los tres títulos por los que aún siguen luchando en esta temporada. Apenas al minuto 8 Essien empalmó de extraordinaria manera un rebote y colocó el esférico muy lejos de Valdés. Stamford Bridge vibraba, Chelsea se colaba a la final. ¿Y el favorito no era Barcelona? El fútbol no sabe de lógicas.

El Barça dominaba, tenía la posesión del balón, pero no era peligroso para el rival, pues muchas veces chocaba con el frontón azul que se les plantó enfrente. El Chelsea se replegaba y a base de una superlativa marca y desgaste físico era más efectivo. Contragolpes peligrosos que Valdés supo detener. Ambos equipos jugaban de acuerdo a la filosofía que durante toda esta temporada -y en toda su historia- los ha caracterizado. ¿Quién juega mejor? Ambos son estilos diferentes. Pero yo prefiero los equipos que tienen como credo el tocar el balón con criterio para llegar al arco contrario y no aquellos que hacen de la destrucción y el músculo una forma de vida. Construir es más difícil que destruir.

Pasaban los minutos, sucedían supuestos penales para los locales, el árbitro expulsaba a Abidal, las individualidades culé no conseguían desequilibrar la balanza. El FC Barcelona, el que ha venido sorteando a cuanto rival pasara por enfrente, se quedaba fuera de Roma y era el cuadro londinense quien se enfrentaría al United. Hasta que llega el minuto 93 y el gran Andrés Iniesta golpea “con todas sus fuerzas” y “empujado por todo los barcelonistas” el balón para que se anote el empate y su equipo selle el pasaporte rumbo a Italia. En 93 minutos los catalanes no habían conseguido tirar una sola vez al arco, pero fue el hombre nacido en CanBarça que se vistió de héroe para atesorar el justo premio que hasta ahora merecían por la campaña realizada. Si Messi es la vedette de este equipo, Iniesta es el jugador total.

Resumen del partido

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Gol de Iniesta narrado por Alfredo Martínez

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