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Proyectos profesionales me han impedido comentar de la actualidad futbolera, pero aquí estoy, haciéndome un espacio para hablar del partido entre Ecuador y Brasil. Así mismo, queriendo despejar mi mente esperé disfrutar de un buen juego, y desde la comodidad del lugar donde lo observaría. Algunos me dirán que hablo una vez conocido el resultado final, pero en honor a la verdad digo que lo que se dió fue lo que imaginaba: un empate. Sentía en el ambiente una sensación triunfalista -como es normal- pero algo en mi cabeza me decía que no ponga muchas esperanzas a la hora de buscar lo que todos los ecuatorianos queríamos. ¿Contreras, antipatriota? No, creo yo. Más bien realista.

Muchos dirán que tenemos una de las mejores selecciones de todos los tiempos, jugadores  de categoría actuando en Europa y otras canchas del mundo. Pero, ¿que consiguieron la famosa selección brasileña de España 82, la Naranja mecánica de Alemania 74? Nada. Y eso que según he podido ver en videos y lo que me cuentan mis mayores, fueron de las mejores en cuanto al trato del balón, al fútbol espectáculo. Es que en este caprichoso y apasionante deporte llamado fútbol no basta con eso. Se gana marcando goles, no jugando bonito.

¿Prefiero que mi equipo gane jugando mal a que empata o pierda jugando bien? . Pero un equipo que juega mal constantemente, y a la vez gana siempre, entonces no está jugando del todo mal, ¿no creen? Un buen resultado es producto de hacer muchas cosas bien, no solamente jugar bonito. Defender cuando es de defender, marcar, hacer pressing, traslado adecuado del balón, posesión, muchas cosas, pero la más importante es la de anotar. Y eso es lo que le faltó a Ecuador. Hizo de todo cuanto pudo. Contando los tiros al arco tuvo más de 20, de los cuales mínimo 4 o 5 tuvieron que inflar las redes brasileñas. Remates de todo tipo y distancia, disparos a los postes. y salvadas de Julio César. Hagamos una pausa ahí. ¡Que arquerazo el brasileño! No podrá ser espectacular, volador, pero ataja todo, brinda seguridad, colocación, reflejos. Uno de los mejores del mundo. Pero sigamos hablando de nuestra querida tricolor. ¡Qué manera de hacernos sufrir! ¿Por qué se comieron tantos goles? Creo que esa tarde si se seguía jugando, esa bola no entraba. Fue uno de esos partidos en que el esférico se pone caprichoso.

Se escucha comentarios de que Benítez y Guerrón se comieron muchos goles, que debieron salir y no seguir jugando, que hubieran entrado Palacios y Noboa antes, en fin, en el país del hubierasidomejor cada quien es técnico de fútbol y presidente de la nación. Ecuador jugó con lo mejor que tiene. Que salvo la salida de Ayoví por suspensión, el once inicial debe ser el mismo que enfrentó a la paupérrima selección verdeamarehla. ¡No tenemos más! Pero lo que sí no tenemos es ese nueve de área, pescador, goleador, que esté siempre ahí para meterlas todas. Guerrón es un negado técnicamente, siempre lo he dicho. No sabe definir, y lo único bueno que tiene es su potencia y velocidad. En cambio el Chucho es mil veces más jugador que su padre, la Pantera. En el Santos, ¡hasta -disculpen la expresión- con el trasero la mete! Hace de todo, y muy bien, pero no concreta. ¿Por qué en la selección se le moja la pólvora?

El infierno está lleno de buenas intenciones, y Sudáfrica también. Intentando hacer los goles no se llega al Mundial, ¡hay que hacerlos! Por mi parte creo yo que sin ser antipatriota las esperanzas en esta selección se me acabaron. Si ustedes se contentan poque creen que todavía hay chance, los felicito. De mi parte, hoy quiero que gane por orgullo propio y hacer respetar nuestra cancha. Hasta mientras, iré pensando en ver el Mundial apoyando a otra selección y no a mi querida tricolor.

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