Barcelona 3 - Emelec 0

Un ganador, un equipo, un casi clasificado, un eliminado. Todo eso se pudo observar la tarde y noche de ayer cuando Barcelona goleó 3-0 a su eterno rival. Ganador contundente y claro fue el equipo canario, que no le metió más goles porque no quiso. Y Emelec a pensar seriamente en el rumbo que va a tomar la próxima temporada, pues tiene que hacer una verdadera reestructuración en todas sus líneas: dirigentes, entrenadores, jugadores. Lástima que sólo un equipo de Guayaquil estaría peleando por el título nacional.

Me había acostado a hacer la respectiva siesta dominical, cuando internamente me acordé de la hora del partido. Apenas estaba abriendo los ojos escucho un grito de gol de mi papá. Barcelona a los 4 minutos ya estaba ganando el Clásico del Astillero con un golazo de media vuelta de Pablo Palacios. Decidí llamar a un pana emelecista para hacer la respectiva cargada. Terminaba de enviar el mensaje, y escuchando la transmisión caía el segundo tanto del mismo Cabezón. Seis minutos, dos a cero, Clásico con historia escrita.

Bajé rapidamente a ver la transmisión por internet (no tengo el privilegio de contar con servicio de televisión por cable) y Barcelona era una tromba. Un sólo equipo era quien dominaba las acciones, que atacaba con peligro el arco de Marcelo Elizaga. Los azules ya estaban con la cabeza caliente y empezaron a golpear al rival. A los 19 minutos llegó el tercero de cabeza por parte de Fernando Hidalgo. Ahora sí, se acabó el partido. Emelec no sabía que hacer, era un mar de confusión, desesperación, desorden, patadas. A mi papá le dije: “Estos manes van a tener a algún expulsado si siguen así”. Y me equivoqué, tuvieron dos. Faltas aleves de Carlos Quiñónez y Gustavo Ruíz Díaz (quien debió irse antes) terminaron de demostrar que los eléctricos estaban perdidos mental y futbolísticamente.

El segundo tiempo Barcelona se dedicó a controlar el balón, refrescar las líneas y esperar que corra el tiempo. Con dos hombres de más, tuvo varias oportunidades en las cuales hubieran concretado un resultado más humillante para Emelec. Se dedicó al clásico “Oleee, Oleeee” para hacer disfrutar a la hinchada que no sólo se asentó en la tribuna San Martín, sino en algunas partes del estadio, camuflados, pero que al concretarse los goles amarillos saltaban de sus asientos.

Merlo de entrada le ganó el duelo táctico a Juan Ramón Silva porque supo hacer supremacía en el medio campo, destruyendo y controlando el balón por parte de los dos Hidalgo y David Quiroz. Silva se equivocó poniendo línea de tres en el fondo a la cual los jugadores emelecistas no estaban acostumbrados. Los números del equipo torero son excelentes desde que Mostaza dirige al equipo: sólo ha perdido un partido (el clásico pasado) y ha recibido 2 goles. Por su parte, Santillo no ha encajado ningún gol en los más de 540 minutos que ha defendido el arco amarillo.

Barcelona está a las puertas de la clasificación. Despúes de un comienzo de temporada mediocre el equipo con mayor hinchada en el país renueva las esperanzas de un nuevo título.

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