Desde la semana pasada estuve a la espectativa del publicitado programa de Teleamazonas, El Idolo, el cual es el programa oficial de Barcelona.

Pues bien, luego de la media hora de duración mis expectativas, por lo menos las mías, no se cumplieron. Pensé en un programa serio, encontrándome con uno farandulero, sin nada de análisis (aunque tampoco se pudiera lograr mucho en tan solo media hora) además de tenernos que soportar las ganas de protagonismo que a ratos tomó Samantha Mora, cuando dijo que no podía entrar a los camerinos, donde suponemos que el motivo era que podría encontrar jugadores en ropa interior, y tiene razón, pero la cámara sí pudo entrar y las tomas captadas sí las pudieron ver hombres, mujeres, adultos, adolescentes, niños por tv.

Entrevistas, al micrófono hablaron el profe Merlo y su asistente técnico, pero nada nuevo, nada útil. Se hizo más énfasis en que la presentadora tenga una buena pose al estar sentada en el césped del Monumental (entre otras) cuando presentaba algún tema, que al contenido del programa.

Luego del triunfo internacional de los blancos, El Idolo nos mostró la final del 90, tal vez como para recordarnos que nosotros también jugamos una final.

La voz del hincha, la idea me parece buena. Si revisamos la página oficial http://www.bsc.ec todo es color de rosa (no se porqué me acuerdo del Chelo al escribir esto…) pero en el fondo no todo es así, y precisamente el espacio “La voz del hincha” acoge quejas, comentarios, etc. por parte de los hinchas barcelonistas. Aquí la producción debería tener el tino para presentar hinchas con argumentos válidos como para salir en televisión. Aunque hay cosas rescatables, que la camiseta original amarilla se deshace con la primera lavada es cierto, que los socios optaron que se les hagan débitos automáticos a sus cuentas para no tener que pensar en esta gestión e ir a ver sus entradas sin problemas y muchas veces en la ventanilla la señorita que atiende les dice que no ha pagado el último mes, también es cierto. Pero de que sirve que habiendo quejas que todos sabemos que son válidas el programa no presente una solución a las mismas y se queden en el aire.

A El Ídolo, el programa, le falta mucho para estar a la altura de El Ídolo.