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Los partidos se juegan primero

Después del Clásico del Astillero noté cierto triunfalismo en algunos (no todos) barcelonistas. Tenían la convicción de que su equipo ya tenía la primera etapa, que nadie les iba a dar alcance. Hasta daban por ganado, con goleada, el encuentro ante el Club Deportivo El Nacional. Pero todo fue una desmedida actitud victoriosa.

El equipo amarillo, de entrada, saltó mal al campo de juego. Es el peor partido de la era Costas que le veo jugar, pues el DT se equivocó en la forma de parar a los once integrantes. La defensa -su punto fuerte-  fue desacomodada, colocando a Jairo Campos como central por izquierda, José Luis Perlaza como primer central, y a Fricson Erazo como lateral zurdo. Desde ahí, mal. La última línea barcelonista lucía dubitativa y sin la seguridad de antes. En el mediocampo Matamoros, se supone, debía jugar por izquierda; pero lo del orense dejó mucho que desear.

Al toparse con esta realidad, El Nacional fue un equipo inteligente. Sin la presión de los puntos, jugó más suelto, con un Marwin Pita que manejaba los tiempos. Los “puros criollos” parecía otro equipo al visto hace poco. Tuvo la posesión del balón y dominó el juego a placer.

En cambio Barcelona fue un equipo al que la herramienta le fue quitada. Perdió balones, no recuperaba a tiempo y cuando lo hacía no creaba peligro a los militares. Damián Díaz no ponía pases-gol o creaba situaciones de apremio porque no tenía con quien hilvanar jugadas. Narciso Mina fue un llanero solitario en la vanguardia amarilla, nadie llegaba, nadie acompañaba.

Y Costas siguió equivocándose, esta vez en los cambios. Ingresó a Roosevelt Oyola para armar la línea de cuatro posterior a la expulsión de Perlaza, pero sacó a Matamoros, en lugar de haber sacado a un volante central (Grueso, por ejemplo) y haber puesto a la “Chicharra” en su puesto habitual. Luego hizo abandonar del campo al cerebro (aunque un poco apagado) Díaz, para hacer entrar a Jorge Ladines. El delantero ecuatoriano le pone ganas, corre, pero, ¿ha resuelto algo en Barcelona cuando ha entrado? Y, ya “arriesgándolo todo”, sacó a Luis Caicedo para que ingrese Iván Borghello. Yo, de entrenador, no haría jugar ni convocaría a un elemento que sabe se va a ir del equipo en junio.

Barcelona no fue el mismo equipo del Clásico, tal vez porque ahora le tocaba proponer fútbol y tenía jugadores con buen pie como Michael J. Quiñónez, José Amaya y Matías Oyola lesionados. ¿O será que la presión le jugó una mala tarde? ¿Estaban (cuerpo técnico y jugadores) con mucha ansiedad por alejarse en la tabla y eso los hizo equivocar?

Inteligencia vs. Ineficiencia

Aunque un poco “extemporánea” la publicación de mi opinión acerca del Clásico del Astillero, y más aún en este mundo inmediatista y que la “noticia” ya es tal, quiero dejarles a ustedes lo que a mi parecer ocurrió en el partido más importante del fútbol ecuatoriano. Pueda que coincida con algunas notas ya escuchadas o leídas, pueda que no. Como sea, ahí les va.

Ambos equipos sabían que de ese partido saldría el nuevo puntero de la actual apretada etapa. A Emelec sólo le servía el triunfo; Barcelona, por su parte, podía empatar o ganar. Tal vez por esto último se vio a un equipo amarillo cauteloso, calculador, esperando el error del rival, pero con la idea de ganar.

Emelec se mostró como lo hace habitualmente: con mucho ímpetu, ganas, desborde, siendo vertical. Enner Valencia, una vez más, era el arma más peligrosa de los eléctricos. Sus incursiones por derecha y, sobretodo, buscando la diagonal, crearon cierta inquietud en la zaga barcelonista, que posee el arco menos batido del campeonato. A sabiendas de que los azules explotan mucho el juego por las bandas el entrenador Gustavo Costas alineó de la manera en que más cómodo se siente jugando de visitante:  con línea de cinco atrás. Y la tarea encomendada a Saucedo y Oyola fue bien cumplida. Por la izquierda de la zaga amarilla, como lo dije anteriormente, Valencia ocasionó algo de peligro y por eso tuvo que buscar la diagonal para penetrar. Por derecha, Pablo Saucedo supo marcar bien la zona e impedir que Giménez llegue con peligro por esa banda. El lateral seguía por todas partes al Vikingo, convirtiéndose en su sombra.

Tanto fue la disputa que ambos equipos crearon pocas oportunidades claras de gol. Les conté cuatro para cada uno (incluyendo el gol de Mina). Punto aparte la anotación de Barcelona, en la que se deben resaltar dos situaciones. Primero, la marca de Emelec en un balón parado como el tiro de esquina cobrado por Díaz no puede ser tan estática y dejar un hueco en la zona central del área. Y segundo, resaltar el muy buen desmarque de Narciso para colocar con su cabeza el que sería a la postre el único tanto del encuentro.

Muchos critican la forma de plantearse por parte de los “canarios”, sobretodo luego de conseguir el gol. Dicen que solo se dedicó a arrinconarse, reventar el balón y que Emelec jugó mejor. Pues les digo que no siempre el equipo que tiene más el balón es el que mejor juega. Puedes estar con el esférico pero si no lo sabes usar, si no creas peligro, ¿de qué te sirve? Eso le pasó al cuadro millonario. No supo que hacer con la concesión amarilla. Tenían y tenían la pelota, pero no había “cerebro” para idear jugadas claras de gol. El llamado a hacerlo, Efrén Mera, se escondió y nunca apareció. Su cambio por Marlon De Jesús estaba cantado.

Barcelona jugó con la especulación. Es verdad, por largos pasajes del segundo tiempo se dejó meter en su propia área y jugó con fuego. Pero cabe analizar dos aspectos que incidieron para la estrategia de los dirigidos por Costas: se dedicaron a cortar los circuitos eléctricos de buena manera, marcando donde tenían que marcar y con un desempeño casi impecable de su zaga, donde Perlaza, Campos y Erazo se convirtieron en murallas casi impenetrables. Y el segundo aspecto es la ya sabida ineficiencia de Emelec cuando se encuentra con equipos que se le plantean de tal manera.

Ya ha pasado una semana en que la mayoría del Ecuador celebró. Se han dado algunos resultados inesperados que aún ponen en duda al ganador de la etapa. De eso seguiré tratando en otras entradas posteriores.

Ecuador: Improvisación y temor

La tarde y noche de ayer se enfrentaron Argentina y Ecuador en un abarrotado Estadio Monumental de River Plate. Nadie quería perderse el duelo en que Sabella iba a colocar el tan aclamado tridente Mess-Aguero-Higuaín. Nunca antes el exentrenador de Estudiantes de La Plata colocaba tres delanteros en el actual proceso eliminatorio. Y también el público presente quería saber como Reinaldo Rueda iba a tratar de impedir las conexiones ofensivas albicelestes. Para empezar, desde que ví la alineación tricolor me causó cierto recelo y provocó inmediatamente cuestionamientos en mi cabeza:

  • Por qué iba Domínguez en el arco?
  • Por qué la dupla de centrales Guagua – Campos?
  • Pedro Quiñónez y Luis F. Saritama en el medio campo?

Pues comenzó el encuentro, y Ecuador parecía un “equipo chico”, de esos que nunca han asistido a una fase final de Copa del Mundo o que sale a esperar que no lo goleen. Las líneas tricolores estaban muy atrás y eso podía traer consecuencias nefastas para nuestras aspiraciones. Las líneas de contención que debían cubrir Saritama – Quiñónez y Noboa eran derrumbadas por Messi & Cía. Los tres elegidos por Rueda no atinaban a realizar bien las coberturas y fue por esa zona en que “La Pulga” realizó estragos, gestionando los tres primeros goles, aprovechando los espacios para generar peligro.

Asimismo, Campos tuvo una mala noche en defensa, pero no por sus condiciones, sino la falta de complemento defensivo y el cambio de perfil al que fue sometido. NUNCA habían jugado Guagua y Campos juntos en el centro de la zaga, y en la era Rueda NUNCA el central de Barcelona había sido central por izquierda. He ahí un error de improvisación por parte del entrenador, que le costó caro al conjunto Tricolor porque Jayro casi siempre fue superado, siendo el centro-izquierdo de la defensa el lugar más vulnerable, sino veamos los primeros dos goles. Por eso mi cuestionamiento a la colocación de Jorge Guagua, pues el ‘2’ es un defensa lento y desacomodó uno de los puntos vitales de un equipo: la defensa central.

Y termino respondiendo el primer cuestionamiento que planteé. Que Alexander Domínguez es un arquero de condiciones, nadie lo duda. Tiene buena estatura, reflejos, y colocación bajo los tres palos. Pero, personalmente, no está para ser el arquero titular de la selección. Una cosa es tener destacadas actuaciones en Liga de Quito y otra muy diferente es ser “las manos del Ecuador”. No le doy responsabilidad absoluta en los goles, pero si creo que pudo haber hecho más. Se lo vio muy inseguro a la hora de achicar los remates de Agüero e Higuaín. No tiene voz de mando para ordenar la defensa, cosa que todo arquero de jerarquía debe poseer. Sinceramente, por experiencia, creía que Banguera iba a atajar. Especulo al pensar que Rueda puso al guardameta “azucena” porque no lo vio listo al barcelonista. De ser así, Por qué no llamó a Elizaga o Dreer?

Finalizando este post, queda decir que el mejor hombre ecuatoriano fue Jefferson Montero. Le dio movilidad al ataque, inquietó a la no tan fuerte defensa Argentina, le puso vértigo y ganó en el uno a uno por la izquierda, cosa que nunca hizo Antonio Valencia, por ejemplo. Ecuador fue una suma de malos rendimientos individuales, que en el colectivo desencadenaron en una justa pero avergonzante goleada. Esperemos que contra Colombia (partido bravo) Reinaldo Rueda pueda usar la lógica y dejarse de inventos

Clásico del Astillero: Historia repetida

La noche de ayer Barcelona y Emelec se enfrentaron en una nueva edición del Clásico del Astillero. Ambos equipos llegaban con entornos diferentes. Barcelona venía de ser goleado en Quito y con la moral por los suelos. Emelec, en cambio, tenía el orgullo por las nubes luego de su epopeya en Paraguay para clasificar a octavos de final de Copa Libertadores.

El partido comenzó con ambos equipos hambrientos de victoria, nadie salió a especular como suele suceder en los primeros minutos de un partido tan importante. Barcelona empujó hacia el arco de Dreer con insistencia durante los primeros momentos del primer tiempo. Pero luego de aproximadamente 10 minutos fue el cuadro eléctrico el que tomó la batuta del encuentro. Lo destacable: los azules se metieron de lleno en el juego, muy concentrados, corrían, molestaban la recepción del balón por parte de algún elemento torero. Esa es la impronta que Fleitas ha inyectado en sus pupilos: correr, meter, darlo todo; tal como él lo hacía cuando era jugador.

De esa manera llegó el gol de Enner Valencia. El moreno volante fue un dolor de cabeza para la defensa barcelonista, porque no se movió en una sola dirección, sino que fue muy movedizo. Aprovechó una desinteligencia en la defensa barcelonista, amagó y definió correctamente. De ahí para adelante Emelec siguió siendo el dueño del balón, aunque no llegó con tanto peligro al arco de Lanza.

Empezó el segundo tiempo y comenzó otra historia. Si el primer tiempo fue azul, el segundo fue amarillo. Ya a los 10 minutos Mina colocó de penal el empate (falta que más adelante estaré analizando). Los jugadores “despertaron” del letargo con el que sobrevivieron el primer tiempo. La defensa también se acentó de mejor manera, especialmente por el lado de Erazo que hizo un muy buen partido.

Los planteamientos de ambos equipos fueron diferentes; aunque las ganas, las mismas. No sé si Fleitas haya salido a no perder por colocar dos líneas de cuatro, ya que no podía colocar tres en el fondo ante la ausencia de su mejor defensa: Gabriel Achilier. A pesar de ser su zona más débil, los cuatro en el fondo hicieron un partido aceptable pues no se desordenaron continuamente. El que si estuvo errático fue el paraguayo Giménez, que puso dos pases para atrás arriesgando a su propio arco y uno de los cuales terminó con la falta de José Luis Quiñónez hacia Mina, y por ende, el posterior empate de Barcelona.

En Emelec no se entendió el cambio de Mondaini por De Jesús. El argentino era movedizo y llevaba cierto peligro, sobretodo, por el lado derecho de la defensa barcelonista. Figueroa ayudaba mucho a la marca pero arriba hizo poco o nada (tal como pasa con Lugüercio en Barcelona, pura entrega, puras ganas, pero poca efectividad). Mención especial merece Fernando Gaibor. Como anoche conversaba con mi amiga @loha_lm, no sé que le pasa a ese muchacho. Gaibor tiene condiciones, pero en esta temporada no es la sombra de lo que mostró la temporada pasada.

El cuadro millonario tiene, creo yo, ya un modelo de juego establecido, pero me preocupan ciertas cosas. Por ejemplo, Enner Valencia es el motor de ese equipo por derecha, pero cuando se cansa o se lo neutraliza, Emelec no llega con peligro;  Angel Mena puede ser una variante para cuando sucede una de las situaciones antes mencionadas. Otro problema que presenta es la situación física de Pedro Quiñónez. El capitán millonario está jugando al límite de sus posibilidades, pero cuando ya no pueda más, ¿a quién meten? ¿A Polo Wila? Emelec, lamentablemente, no posee muchas variantes. Fleitas cuando mira hacia el banco no tiene mucho de donde escoger. Por eso no me creo ese “cuento” de que está satisfecho con los juagadores que tiene.

Barcelona empezó una nueva etapa con Costas. Decir que anoche se pudo notar la mano del técnico en cuanto a lo táctico es mentir, pero si dio indicios de lo que quiere. El técnico argentino tiene hombres para poder, de a poco, ir acomodando al equipo de acuerdo a su modelo. Tal vez seguirá jugando con línea de tres, pero con otros mecanismos a la hora de generar fútbol. Y en esa generación Damián Díaz es importante. Anoche no tuvo una actuación descollante, pero se lo vio mejor que en otros encuentros. Me arriesgo a decir que el segundo tiempo de anoche fue uno de los mejores del “Kitu”. Fue más efectivo que otras veces, y dejó de lado el “chichecito” intrascendente que a la tribuna enloquece. Puso pases gol, pidió más la pelota, le metió ganas. Otro punto alto y que debe ser un eje en este Barcelona es José Amaya. El colombiano posee muy buena colocación, no necesita correr tanto para llegar a tiempo al marcaje, y tiene condiciones para darle salida con criterio al equipo. El punto más bajo, sin dudarlo, es Miguel Ibarra. ¿Dónde quedó aquel jugador que incluso fue llamado a la selección? El lateral derecho (y no solo en Barcelona) es una tarea pendiente.

En cuanto a las jugadas “polémicas” voy a ser puntual:

  1. En el primer tiempo Dreer llega a destiempo a la bola por la velocidad de la jugada. Decidir si fue o no penal queda en potestad del árbitro. Jugada muy dudosa, incluso viéndola una y otra vez en la TV.
  2. El penal de Quiñónez a Mina si es falta, no se necesita ver sangre para pitarlo. Un agarrón en el área basta.
  3. La supuesta mano de Erazo tras el centro de Valencia es sin intención. La inercia de la jugada provocó lo que se observó. Anatómicamente creo es imposible sacar las manos en una jugada así.

El Clásico ya es historia. Costas sabe lo que tiene que corregir y creo tiene como hacerlo para hacer crecer técnica y tácticamente a Barcelona. Fleitas ya ha implementado una idea en Emelec, creo está llegando a su tope.

Un solo tiro de Drogba, y Chelsea vence al Barça

Hoy no quiso entrar el balón para el Barça. Chelsea se replegó constantemente. En una jugada de ataque culé llegué a contar a hasta 9 jugadores metidos en el área londinense.

Barcelona dominó ampliamente el partido pero no supo, o pudo, concretar. Postes, salvadas in extremis, falta de puntería, todo ello conspiró para que el equipo que más llegó y tuvo la pelota no pueda siquiera meter un solo gol.

Espero, como el que más, que la historia se revierta en el Camp Nou.